TECNOCIENCIA PARA LA SOSTENIBILIDAD
La Organización de Estados Iberoamericanos para la educación, la ciencia y la cultura ha querido difundir y apoyar temas como la educación para la Sostenibilidad, promovida por la Naciones Unidas, dándolo a conocer a través de la web, cuyo tema quiero relatar por medio de éste medio, para aportar un granito de arena a la promoción de ésta necesidad que hoy nos llama a sumarnos decididamente a las iniciativas de una Década de Educación para el Desarrollo Sostenible, que Naciones Unidas promueve de 2005 a 2014.
Existe un consenso creciente acerca de la necesidad y posibilidad de dirigir los esfuerzos de la investigación e innovación hacia el logro de tecnologías favorecedoras de un desarrollo sostenible, incluyendo desde la búsqueda de nuevas fuentes de energía al incremento de la eficacia en la obtención de alimentos, pasando por la prevención de enfermedades y catástrofes, el logro de una maternidad y paternidad responsables y voluntarias o la disminución y tratamiento de residuos, el diseño de un transporte de impacto reducido, etc. Ello exige superar la búsqueda de beneficios particulares a corto plazo que ha caracterizado, a menudo, el desarrollo tecnocientífico, así como la idea simplista de que las soluciones a los problemas con que se enfrenta hoy la humanidad dependen, sobre todo, de tecnologías más avanzadas, olvidando que las opciones, los dilemas, a menudo son fundamentalmente éticos. Asistimos así a la emergencia de la Ciencia de la sostenibilidad, un nuevo campo de conocimiento que busca conocer los fundamentos de las interacciones entre sociedad y naturaleza para promover el desarrollo sostenible.
La integración de tecnologías de la información, nanotecnologías, y tecnologías bio-inspiradas abren todo un universo de nuevas posibilidades para la mejora de las condiciones de vida y aumento de la eficiencia en el uso de recursos, principalmente energéticos, en las ciudades. Una forma diferente de “hacer” sostenibilidad, basada en la innovación y la tecnología y no en el miedo y el alarmismo. Ante la “vuelta a la naturaleza” que predican los defensores del mito del buen salvaje, esta aproximación reclama una nueva forma de integración del hombre con la naturaleza.
La arquitectura y la ingeniería civil están pasando de ser tecnologías “de lo artificial” a convertirse en las tecnologías “de lo natural”. Si antes la construcción pretendía “mejorar” la naturaleza, ahora está empezando a aprender de la naturaleza y a utilizarla activamente para mejorar nuestras condiciones de vida. Esta transformación, que por ahora sólo es visible en ciertas, vanguardias nos proporciona a menudo ejemplos especialmente sugerentes. Puede que no sean aún realidades “habitables”, pero si experimentos virtuales o prototipos necesarios para aprender.
Fab Tree Hab es posiblemente una de las propuestas más avanzadas en este sentido, dado que plantea construir edificios con árboles vivos.
En Consumer han publicado un artículo más detallado (Casas ecológicas vivas) explicando las diferentes tecnologías (por ejemplo, gestión del agua, compostaje) y materiales (arcilla, paja, bioplásticos) que se utilizan en este proyecto y las ventajas e inconvenientes que presentan (el principal problema es el tiempo que necesitamos para que los árboles crezcan; la otra cara de la moneda es el bajo coste).
El libro: La transición a la sostenibilidad: Un desafío urgente para la ciencia, la educación y la acción ciudadana
Que responde a la pregunta de si “¿Es aún posible lograr la Sostenibilidad?”, es un llamamiento dirigido a los educadores de todas áreas y niveles, tanto de la educación formal (desde la Escuela Primaria a la Universidad) como no reglamentada (museos, medios de comunicación etc.), por medio de la Organización de Estados Iberoamericanos para la educación, la ciencia y la cultura, para que contribuyamos a formar ciudadanas y ciudadanos conscientes de los graves problemas socioambientales a los que se enfrenta hoy la humanidad y preparados para participar en la toma de decisiones fundamentadas que hagan posible la transición a la Sostenibilidad.
Y cito:
“No. No es demasiado tarde todavía (…) si hiciésemos todo lo que se ha propuesto para descarbonizar la economía y para conservar, restaurar, proteger, sustituir y demás objetivos. Puede que esto implicase tantas actuaciones que terminarían por constituir la tarea fundamental de los esfuerzos de la civilización, pero probablemente así es como debería ser. Lo importante es que físicamente resulta posible. Podríamos cambiar las infraestructuras, los desarrollos tecnológicos y los sistemas sociales para que fuesen mucho más limpios que los que ahora tenemos, especialmente en términos de carbono, evitando así probablemente que las temperaturas medias globales subiesen más de dos grados centígrados; las extinciones no se dispararían, no habría escasez de alimentos (…) Podemos percibir nuestro peligro actual y ver también nuestro potencial de futuro: una población estable de unos 7000-9000 millones de personas, que viven bien y sin contaminar en una biósfera saludable, compartiendo la Tierra con el resto de las criaturas que dependen de ella. No se trata solo de un sueño, sino de una responsabilidad, de un proyecto. Y las cosas que podemos hacer ahora para comenzar este proyecto están todas a nuestro alrededor, esperando ser emprendidas y vividas”.



